Es muy difícil ser venezolana, interesada y comprometida con asuntos de arte y cultura, haber trabajado al lado de José Antonio Abreu, y no sentirse muy tocada, literalmente, por el premio Príncipe de Asturias que se le acaba de otorgar al Maestro creador del Sistema Nacional de Orquestas Infantiles y Juveniles de Venezuela.
Mucho se ha escrito en nuestra prensa y hablado en nuestros medios audiovisuales acerca de esta distinción. Pensemos, se le da a un hombre, por haber creado y desarrollado un proyecto, integrando al líder y a la obra.
Se le concede también a un país, a muchas, miles ya, de familias, que han hecho un esfuerzo cotidiano para que sus hijos participasen en ensayos y presentaciones en las orquestas, igualmente a una secuencia de “gobiernos” que en un país democrático, que elevó al poder diferentes orientaciones políticas, quienes nunca dejaron de apoyarlo.
Se le otorga a un líder quien, por su constancia, compromiso, transparencia en el logro perseguido, consolido la credibilidad necesaria para invitar, para sumar a muchos patrocinantes intersectoriales quienes se convirtieron en parte activa del proyecto.
Se le dio a las miles de caritas con nombre y un apellido, quienes con su activa participación en un equipo demostraron que todos son mas que uno. A todos ellos quienes, detrás de un instrumento soñaban con ser grandes, y a la vez, hacer que Venezuela sonase en el mundo
El premio, entonces se le dio a todos quienes lograron que fuese esto una realidad, y así lo dijo el Maestro Abreu en su rueda de prensa.
Ahora hay orquestas sembradas en todo el país. Pero también en la región…y además hay coros, voces que las acompañan, que suman talento y aspiraciones al gran concierto mundial por la paz, a través del arte.
Estoy segura que han habido semillas que no cayeron en terreno fértil, sin embargo de ellas hemos aprendido y han fertilizado a las que si han dado sus frutos. Estamos hablando ya de tres generaciones de músicos, esto significa muchos talleres y muchos conciertos. Muchas giras, y muchos tropiezos. También muchos programas de mano distribuidos y muchos aplausos recibidos.
A José Antonio le ha tomado 33 años de su vida…¿poco? ,¿mucho? …
No se…pero para sus muchachos es toda una vida, la suya y la de su familia y…para la historia universal, es una lección que el compromiso da frutos siempre y cuando haya constancia, perseverancia, compromiso y una clara visión de futuro.
En Venezuela, que nos hemos destacado por petróleo, mises, telenovelas y presidentes estrambóticos, somos hoy reconocidos internacionalmente por artistas, por músicos…
¿Qué suena mas?….