sábado, 21 de febrero de 2009

IMAGINAR



Si pudiésemos, como cuando niños, animar las cosas y fantasear con la vida.

Hacer desaparecer lo visible, alterar el destino y dejar el mundo vacío; despertar y continuar soñando.

Usar la magia como ruta y la fantasía como rutina. Hacer del artificio vía, del verbo risa, de la naturaleza libertad, de la invención pretexto.

Vivir la improvisación creativa, convocar al azar, la flexibilidad y el encuentro.

Que los inventos sean verdades y las verdades justas.

Que los oficios sean juegos.

Que los cuentos nunca terminen.