miércoles, 13 de julio de 2011

La cultura IKEA



¿Cómo un país de medio millón de km² y 9 millones de habitantes, con un ejercito de diseñadores está revolucionando al mundo, democratizando la calidad de vida?

La cadena de muebles y artefactos para el hogar IKEA ha sido la exitosa arma de penetración de los valores suecos.

IKEA es hoy la mayor corporación multinacional de equipamiento para viviendas. Creada en 1943 por un granjero del interior de Suecia quien, con apenas 17 años, la inició como un negocio de venta por correo.

Basada en la premisa que la calidad del espacio influye en la calidad de vida, IKEA ha revolucionado el concepto del uso y la decoración del hogar y del lugar de trabajo, democratizando el acceso a mobiliario de buen diseño, alta calidad y precio asequible.

Sus productos garantizan adaptación a las necesidades contemporáneas, capacidad de producción y distribución masiva y sobre todo, fácil ensamblaje.

Con un cuidado y riguroso estudio se diseña no solo la función, la forma, sino el empaque y el ensamblaje, todo bajo el denominador: precio accesible a la clase media.

Los muebles y accesorios son fabricados en múltiples lugares, Polonia, Vietnam, España, Rumanía, India, Rusia…así como internacionales son sus clientes.

A cualquier país donde viajes, siempre llegarás a una casa, un apartamento que parece sacado de un catálogo de IKEA.

Las tiendas IKEA están en todo el mundo, menos en America Latina, donde existen solo en la República Dominicana.¿Tendrá esto algún fundamento, más allá del negocio?

Es en el ensamblaje donde reside el gran impacto de esta revolución democratizadora de la calidad del espacio donde vivimos.

Este exige un proceso de aprendizaje que ciertamente educa en determinados valores .

Cada caja posee su “libro rojo”. Estos folletos tienen gráficas claras y explícitas que no requieren textos. Pueden ser comprendidos sin importar su nivel de instrucción o idioma.

Este es un proceso que exige exacto cumplimiento. Sus pasos han de ser seguidos de manera estricta y secuencial.

Esto no es fácil para nosotros, especialistas en la improvisación, discípulos del “mientras va viniendo, vamos viendo”, confiados siempre en que habrá la posibilidad de “darle la vuelta”, de que las cosas se enderezan en el camino, que siempre hay un ‘geitiño’ de los brasileros, que no pasa nada si nos saltamos un paso, nos sobra una pieza, o empujamos con un poco más de fuerza.

Lograr armar un mueble de IKEA es todo un cambio de valores al cual nos cuesta someternos. Y aunque pensemos que el rigor nórdico no va mucho con el trópico caribeño, terminamos reconociendo que ¡funciona!

He aquí algunas líneas para reflexionar:

-Ten paciencia, planifica antes de actuar, que nada sobre, que nada falte
-Trabajar en equipo contribuye a la agilidad del proceso
-Es obligatorio leer todas las instrucciones antes de iniciar un proyecto
-Si no entiendes algo, consulta
-Antes de iniciar algo, debes estar seguro que tienes todo lo necesario para llevarlo a cabo
-Cada pieza, es indispensable para alcanzar el siguiente paso, todo tiene un porque y para que
-Se han de seguir las instrucciones en la secuencia señalada, no se puede saltar ninguna fase
-Si algo no calza, detente. Revisa el paso anterior. Tú te equivocaste, no el fabricante
-Cuando los elementos están bien engranados, no es necesario forzar
-No trates de improvisar, hay una sola manera de hacerlo
Pero, y lo más importante, es aprender qué es necesario la planificación, los recursos, el trabajo, la constancia y un exigente rigor para alcanzar la excelencia, qué los procesos no se producen solos, ni tampoco se arreglan en el camino.

¿Les parece que estas reflexiones sirven no solo para ensamblar muebles ?

(Columna publicada en www.codigovenezuela.com, el 12/7/11)

1 comentario:

María Antonieta Arnal dijo...

Sí. Me parece que sirven para el desarrollo cultural comunitario. Voy a ver si lo pongo en mi blog Raíces.